A veces pienso que nací en el momento equivocado. O en el lugar que no correspondía, pero aquello ya no tiene remedio. Lo que sucede es que , producto de esta desorganización temporo-espacial que vivo, muchas veces estoy donde no estoy\y al revés o vivo a destiempo.
Hace un rato una amiga me preguntaba si se me había pasado la curda. Me pregunté si tal vez lo habría estado (habría estado en) y olvidado pero arribé a la conclusión de que soy en curda , que no cuerda. O esa es la medida de mi cordura. Mi vida es en curda y no porque viva borracha, sino embriagada. Porque no encajo .Los moldes no son a mi medida, lo cual me alegra mucho salvo cuando me pruebo un pantalón y le faltan al menos diez centímetros para que cierre. Y tampoco me importa tanto. No me importan muchas de las cosas que habitualmente importan. Qué bien, me digo al oído.
Finalmente, pateo el tablero porque se me da la reverenda gana y cuelgo\me cuelgo de un hilo de seda.
Y venga, vamos.