miércoles, 7 de diciembre de 2011

Abrir un ojo. Cerrarlo. Está oscuro todavía. Tener los ojos cerrados y la cabeza prendida. Mirar el reloj de la mesa de luz. Acercarlo un poco para saber que son las cuatro cuarenta. Querer conciliar el sueño otra vez para que el día sea más vivible. No poder. Pensar que a primera hora de la mañana voy a retirar los estudios médicos que de todas maneras no sabré descifrar. Querer dormir. Sentir brotar las lágrimas. Necesitar un pañuelo. Saber que para obtenerlo tengo que levantarme. No quiero levantarme. Tragar lágrimas. Sentir el sabor de mis lágrimas. Son saladas como casi todas las que he probado. Descubrir que las lágrimas están para ser bebidas. Las propias y las del otro. Las del ser amado. Beber las lágrimas del ser amado le causa alivio. Lo hace sentir menos solo. No poder evitar sentir la propia soledad y saber que aun bebiendo las lágrimas nadie se salva de la tristeza. Volver a mirar el reloj. Cinco y diez. Se filtra algo de luz por la persiana. Como líneas. Como hilos. Sentir a la gata detrás de la puerta. Acariciar la espalda dormida de mi compañero. Dibujar círculos. Sentir que empieza a despertar pero no quiere. Quiere que siga dibujando. Se deja acariciar. Se hace el dormido. Cinco treinta. Tener plena certeza de que el sueño ya partió. Que volverá en unas horas cuando mi vida esté caminando y no pueda procurarme un descanso. Escurrirme entre las sábanas. Pintar el cuerpo del hombre que está a mi lado con la lengua. Decidir con ella darle placer. Saber que así le gusta amanecer. Despertarlo. Seis y quince. Darme una ducha. Darnos una ducha. Recibir el abrazo desnudo debajo del agua. verificar que el día está perfectamente claro. Saber que hoy será difícil. Recordar que no estoy sola.

13 comentarios:

f dijo...

tic.



tac.









tic.



tac.

es terrible cuando el tiempo no quiere pasar.
y es terrible cuando pasa de prisa.

porqué no lo despertaste antes?
a mi no me hubiera molestado!

abrazo loba.

guille dijo...

¡Que bien contado!

La preocupación suele vencer al sueño.

Bebernos nuestras propias lagrimas para no entristecer a quienes nos rozan.

Despertar a quien se quiere con placer.

El abrazo que reconforta.

Enfrentarse a lo inevitable.

Saber que no se esta en soledad.

Estoy contigo todo lo que se puede estar desde el otro lado del océano.

M A G A H dijo...

Uff! Carajo Loba...me voy muda a trancurrir el dia, que sin duda no pasarà sin vos.

Lila Biscia dijo...

es un texto sublime, impactante, magnífico, pero no quiero decir eso...
quiero repetirte que no estás sola. no lo estas.

un millón de abrazos presentes (ya saldremos a pelarnos los hombros nuevamente ;))

Lil.

Ceci Vietri dijo...

el abismo que se crea entre uno y lo cotidiano cuando las preocupaciones nos arrebatan la conciencia.

Anónimo dijo...

Recordar siempre que no estás sola
Gb

Carmela dijo...

Me reconfortó llegar a la parte en que comprendí que no dormías sola :))
Un fuerte abrazo, y ya sabes que no estás sola.

sarco lange dijo...

El mundo sería tan distinto si dibujáramos más círculos en las espaldas.

Bss.

Anónimo dijo...

Querida, te dejé por mail mis teléfonos.
Hablemos, tomemos una cerveza helada.
un abrazo
Ana

lobamarino dijo...

A todísimos, gracias por tanto afecto.
La cosas van a andar bien.Con ustedes ya están mejor.
A B R A Z O S

Halcón peregrino dijo...

En compañía todo es mejor. Seguro todo va estar bien.

Un abrazo, muy fuerte.

Andrea dijo...

Sacamos fuerza de nuestras pieles, y si sumamos pieles, la vida es más bella... :) Tus palabras embellecen mi día!!! Beso y abrazo grandeeeee

Horacio Beascochea dijo...

Tus últimas cinco palabras, lo dicen todo.

Saludos