jueves, 6 de diciembre de 2012

Quema
punza el aire
el centro
Quema
calcina la palabra y
el palo santo
Conjuran los santos los palos las langostas
Hacen fogata
en mi medio
en el medio del miedo
Danzan impunes 
arden las pestañas
los ojos incendiados
las pupilas dilatadas
ciegas
Quema
acaso ustedes no ven,
no ven que estoy ardiendo?
Padre
no ves que ardo?
Trae agua de donde vengas
pero ven
y un manto frío
que me lleve y llavee
en los confines de tu abrazo
agua que me lave me salve
de mi
que sane las ampollas
las llagas del pecho de hueso
Quema
Q u e m a

Hay un agujero
en mi centro




4 comentarios:

Darío dijo...

Quema y purifica. Hermoso poema.

Carmela dijo...

Hermoso fuego..
Un beso, Loba

Garriga dijo...

es raro decir me gusta ante alguien que se quema de dolor, pero bueno, está bien escrito. Me siento como si dijera ante un ciclista atropellado, oh, qué hermosa escena, cuánta sangre y violencia de hierros retorcidos clavados en los glúteos de ese señor, y las caras de horror de la gente. adios lobita, muy hermoso tu poema.

alasdepapel dijo...

A mi me quema tanta belleza. Que Grande eres Loba.