martes, 31 de mayo de 2011

La cita era a la tres, en Las Violetas.
El la esperó como cada vez 
con el corazón en la mano
envuelto en un pañuelo de seda y
ese día,  pensaba regalárselo.

La cita era a las tres, en la Violetas.
Ella tomó un taxi apurada,
intentó un rouge carmesí
frente a su pequeño espejo de mano,
y se agitó.

La cita era a las tres, en Las Violetas.
El nunca supo porqué su amada nunca llegó.
Descendía del auto cuando una moto la embistió de lleno
desparramando y tiñendo de rojo sus ilusiones
dejando un corazón envuelto
en un pañuelo de seda
roto.

10 comentarios:

Lila Biscia dijo...

uf... destiny...
cada vez me convenzo más, que no solo hay que aceptar que hay cosas que nunca jamas sabremos, sino que ademas, hay infinidad de cosas que se nos escapan de las manos, como arena, diria gustavo...
quizas por eso, y solo por eso, hay que aprender a vivir los instantes y quedarnos con eso: son las dos y media y ella y el, tienen una ilusión que les llena el alma.

beso grande.

guille dijo...

Tres penas.

Una muerte.

Un encuentro fallido.

La incertidumbre de no saber porque.

Me ha gustado tu escrito.

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Muy buen trabajo. Sin que tenga ninguna relación me recordó a Lorca repitiendo en su poema "a las cinco de la tarde".
Felicitaciones.

TORO SALVAJE dijo...

Jo....
Que desgracia.
Así de cruda es la vida a veces.

Besos.

Julio Díaz-Escamilla dijo...

(Ignoro por qué no se publican mis comentarios en tu blog. Lo intento de nuevo) Decía algo así como: El poema entero me ha recordado aquél de García Lorca "A las cinco de la tarde", aunque él se refería a toda la violencia de la III República. En el tuyo la tragedia envuelta en un pañuelo deja cierta angustia al lector.
Un abrazo.

Daniel Shields dijo...

No puede estar apurada y querer llegar a tiempo. Mucho menos pintarse.
Creo que cuando algo ya no es, o bien se deja para otro momento, o se acepta tal cual es. Ciertas pinceladas para mejorar algo que ya no es puede terminar por arruinar todo, incluso futuras opciones.

Anónimo dijo...

ese muchacho...la sigue esperando.
Tigre

desnudamentehumana dijo...

en la tercera estrofa,
a las tres,
la tercera de las Parcas cortó el hilo
y rompió dos corazones o tres
si contamos también el mio.
precioso el poema
beso

lobamarino dijo...

Lila, es que somos instantes.
Y son las dos y media,
abrazo

Guille, tres penas o quizás más.
Me alegra que te haya gustado
besos

Toro, es cruda la vida y a veces no.
cariños

Julio, aprecio y agradezco tus palabras y felicitaciones.
un abrazo

Daniel, pero así fue.Se pintaba apurada y pretendía llegar a tiempo, y estuvo a punto.
saludos

Gracias desnuda! me gusta que te guste.
abrazo

lobamarino dijo...

Tigre, ud dice?tal vez siempre se estén esperando.
saludos cordiales