jueves, 2 de junio de 2011

Cinco treinta. Suena el despertador como todas las mañanas. Todas las mañanas son iguales. Todas las mañanas suena el despertador que no se cansa ni se agota. Yo en cambio, sí. Ya no quiero oírlo. Quiero que deje de sonar .Que pare ahora mismo, que se calle. No hay caso. Desde que lo cambié de lugar para no tener opción y levantarme  aunque más no sea a apagarlo, mi vida se volvió todavía más ruinosa. Porque no puedo levantarme de todas maneras y ahora debo también soportar el timbre agudo. Porque no suena con pausas, con intermitencias, suena precisamente como un timbre continuo. Como si alguien se hubiera quedado pegado con el dedo puesto allí y uno lo putea ,qué pare qué se calle qué ya va qué ya atiendo mientras corro desesperado para llegar lo antes posible a la puerta. Bueno. Así. Así suena mi despertador maldito. Suena ahora mismo en mi cabeza. Siento el eco de su sonido nefasto. Hoy no fui a trabajar. Me quedé dormido otra vez. Y mientras sonaba  incesante me preguntaba : ¿abro los ojos o vivo? vivo, me decía. No me levanto. No lo apago. No voy nada. Que se caguen esperando. Que se atiendan solos. Que aprendan a servirse un café. Que aprendan a hacerlo al menos. Estoy harto de mi rutina al servicio de los otros todo el día. De pasar desapercibido. De ser un fantasma que camina con su carro, que nadie me salude. Que muchos ni siquiera conozcan  mi nombre después de ocho años. Hola , soy Miguel. Te sirvo el café con leche, tres de azúcar más leche que café todas las mañanas. Hola, soy Miguel. Te sirvo el café negro y doble, sin azúcar. Salvo  Tulio, el de los diarios y revistas, que las trae temprano cada día. Otro que madruga y corre para todos lados. Él sí. Él me conoce y me habla y yo le convido el café que preparo. A él se lo sirvo con gusto. Y Tulio me agradece y me deja el suplemento de viajes porque sabe que me gusta. Que cuando pueda voy a viajar a Perú. Una vez me llevaron de pibe y siempre quiero volver. Hoy no me levanté. Hoy me quedé en casa. Me hice unos mates. Porque detesto el café. Me pongo a escribir las cosas que hago y las que tengo que hacer porque quiero. Me olvido del jefe y de todos. Con sus sacos y corbatas grises. Del color gris de mi vida cuando estoy ahí. Todo eso pensaba. Con los ojos cerrados .Hoy a la mañana. Cuando decidía vivir y el despertador sonaba.

7 comentarios:

Lila Biscia dijo...

lobamarina! brillante!
me levanto o vivo: vivo.
hoy desde que me desperté, estuve pensando cuando iba a poder volver a vivir en mi cama. en mi vida.
llegue del trabajo, me acoste con mi hijo a mirar tele, y vivi entre sueños que todo el mundo era como yo quería que fuese: sin tiempos, sin espacios, sin despertadores ni hombres grises.

beso enorme.

TORO SALVAJE dijo...

Tanto dolor por todas partes.
El de la indiferencia por ejemplo.

Besos.

guille dijo...

Hacer un trabajo rutinario que no gusta, sentir (además) que nadie lo valora.

Y vas acumulando impotencia. Y vas sobreviviendo olvidandote de lo que es vivir.

Y te olvidas de buscar lo mejor para ti.
Todo en ti es naufragio.

Hasta que un día paras esa rueda y recuerdas que lo importante, lo verdaderamente mas importante eres tu.

Y te lanzas a vivir tu vida.

Excelente, loba.

Carmela dijo...

!!Qué bueno!!!. Solo te digo eso.
Besos

lobamarino dijo...

Lila,toro,guille,carmela
Gracias por sus bellas palabras.
Quiero mucho a miguel.A todos los Migueles.
Los abrazo a uds

desnudamentehumana dijo...

¿y si se va a vender café a Perú? total en Perú también deben tomar café. a veces somos demasiado sensatos no?. también me simpatiza miguel y me hizo recordar a un chico de mantenimiento que vi en el aeropuerto de Montevideo, que encontró un mapa en la basura que estaba retirando y se quedó un rato largo mirandolo, comentando con su compañera de trabajo, señalando cosas y después se lo guardo. él era miguel seguro. me conmovió tu texto.
abrazo

lobamarino dijo...

Desnuda bella, Gracias!
Creo que Miguel ya no quiere vender café.
Me dijo que ahora está tomando un tiempo para decidir qué hacer.Creo que anda enamorado.
Abrazo