martes, 26 de julio de 2011

Me enoja conmigo vivir incierta.
Pero no esa incertidumbre natural,
común al mortalmente neurótico.
Incierta en mi propio invento.
Es así: me fabrico un cuento.
Lo escribo.Lo reviso, lo reviso.
Y esto lo hago muchas veces.
Compro mi cuento.
Sueño mi cuento.Mi ilusión.
Y luego, sin aviso,
el cuento cobra vida
(en este punto la vida misma se parece al orgasmo).
Los personajes hablan se confiesan se miran se respiran se sienten se enamoran se acarician se besan se empalagan se desean.
Pero antes que suenen las doce,
ni siquiera las doce en punto,
despierto.
Despierto en un llanto.
Incierta de haber soñado, amado,
vivido.
Y no tengo remedio.

7 comentarios:

guille dijo...

Espero que no tengas remedio.

A mi me gusta comprar sueños.

Lila Biscia dijo...

la duda del neurótico... me la se de memoria, y dudo y dudo y dudo y por eso escribo: a ver cual de todas las alternativas, es posible.
(y ninguna me conforma, porque evidentemente, debo ser una histerica tambien jaja)

besos, loba linda!

Romanticotica Incorrecta dijo...

Digo lo mismo, espero no tengas remedio... Tenes un don, sin dudas..

¡Saludos!!

TORO SALVAJE dijo...

Maldito despertar.
Maldito llanto.

Besos de cuento para ti.

Anónimo dijo...

Quizá es al revés: a las doce te dormís y caés en ese tu llanto. El despertar es el cuento fabricado. Me tentó decirlo.
G

Eleanor Smith # dijo...

Me pasa lo mismo. Eso les (nos) sucede a los surrealistas.

Un beso o 2 #

lobamarino dijo...

No, no tengo remedio!

G:Me seduce la idea de dormirme, y despertarme en un un cuento feliz.O al menos haberlo soñado, claro.

Besos y gracias!