sábado, 13 de agosto de 2011

Ella llegó como todos los domingos,
de visita
breve.
Antes las visitas no eran breves.
Antes la mujer no era pequeña ni arrugada ni necesitaba de todos,
para cada una de sus necesidades fundamentales.
Antes,
ahora sí.
Ella, su  nieta llegó de visita breve como todos los domingos.
Pero esta vez no recibió una sonrisa ni unos brazos abiertos.
Sólo una mirada sin brillo que pronto se dirigió al suelo.

Le pregunté qué le pasaba.
-tengo muchos problemas,
siento pudor.
Me dijo.

6 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

El tiempo acaba con todo.
Que pena.

Besos.

guille dijo...

es bueno ese pudor, demuestra que todavía se tiene autoestima.

si se vive mucho en tiempo, se acaba siendo dependiente.

Halcón peregrino dijo...

Una triste historia que se repite incansablemente.

Saludos.

Axis dijo...

Cuánta sinceridad en ese gesto.
Y cuánta ternura!
Alivio poder decir,
alivio contar con alguién que te quiere
y está.

Beso.

desnudamentehumana dijo...

sostenerle las manos
mimarle la mirada
abrazarla
lo expresaste de un modo precioso

te abrazo

Poeta dijo...

Como que me dejó con muchas ganas de mas.